Los riesgos de fragmentar la conducción económica: lecciones argentinas

¿Por qué el clima económico se ha deteriorado con tanta rapidez en Argentina?
Porque las expectativas de los agentes se han visto severamente afectadas, como si fuera inminente un evento económico grave.

¿Qué explica el deterioro de las expectativas en Argentina?
Dos cosas. Primero, un empeoramiento de su escenario externo relevante, que viene dado por la apreciación del dólar a nivel global (lo que amenaza los precios agrícolas) y por la desaceleración pronunciada de la actividad en Brasil. Segundo, y más importante todavía, una gran desconfianza sobre la conducción económica.

¿Por qué aumentó la desconfianza sobre la conducción económica argentina?
Porque la orientación general de la política económica se ha radicalizado hasta límites no anticipados y porque la implementación y la comunicación de las medidas se realiza en un marco de notoria improvisación. Ello es atribuido a un creciente aislamiento y falta de liderazgo de los responsables políticos de la gestión económica.

Es que en la actualidad no se percibe con claridad quién es el responsable de diseñar, coordinar y ejecutar la política económica. El Ministro de Economía, Hernán Lorenzino luce invisible comparado con el protagonismo visceral de su Viceministro Axel Kiciloff y con la frenética actividad del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Como si fuera poco, las opiniones casi siempre extravagantes de la Presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, confunden a propios y extraños.

En este contexto, es la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, quien ha debido asumir un rol protagónico en la comunicación y presumiblemente en la coordinación de las acciones de política económica. Ello debilita el marco institucional, en tanto el Jefe de Estado queda excesivamente expuesto a las repercusiones políticas de eventos económicos.

¿Qué debemos aprender en Uruguay de la experiencia Argentina reciente?
Una difusa delimitación de competencias entre funcionarios y organismos dificulta la comprensión de la orientación general de la política económica, alienta la descoordinación de acciones y, sobre todo, impide la trasmisión de mensajes claros y consistentes acerca de los fundamentos de cada medida. Esto último es vital en una economía de mercado, especialmente en momentos de mayor incertidumbre como el actual.

La unidad de mando es, por tanto, clave para que la política económica sea percibida como sólida y resulte creíble. Debido a ello, en casi todo el mundo existe un único responsable político dentro del Poder Ejecutivo que responde con su cargo por la integralidad, consistencia y eficacia de la política económica. Ello protege, al menos parcialmente, a la investidura presidencial de los avatares económicos.

¿Por qué es importante no debilitar la conducción económica en Uruguay hoy?
Al menos por dos motivos. Primero, el país se apresta a ingresar en un período dominado por turbulencias financieras agudas a raíz de la, a esta altura inevitable, ruptura del euro, algo que tendrá consecuencias relevantes sobre los precios de los commodities, el nivel de actividad y los precios en Brasil, así como la estabilidad macroeconómica en Argentina.

Ello requerirá mayor consistencia entre las políticas fiscal, monetaria y de ingresos en nuestro país. Segundo, Uruguay asiste en la actualidad a negociaciones complejas derivadas de la voluntad de Argentina (y tal vez de Brasil) de elevar hasta el 35% el Arancel Externo Común del Mercosur. Negarse a acompañar la iniciativa, única posición razonable, abre una extensa y delicada agenda de negociación que requiere una estrategia general, un mando único y mecanismos de coordinación ágiles y eficaces entre diferentes ámbitos de la administración.

¿Es riesgoso revisar la delimitación de competencias en materia de conducción económica en este momento?
Sí, sí lo es. En las últimas semanas hubo declaraciones públicas que permiten presumir diferencias en el gobierno sobre la delimitación de competencias institucionales para la formulación e implementación de algunos capítulos de la política económica. Independientemente de los motivos que puedan fundamentar las distintas posiciones, es necesario subrayar que éste no es el momento oportuno para proponer esta discusión. Ingresar en este debate hoy puede distraer la atención de los responsables de la conducción económica, algo que podría afectar la capacidad del gobierno para elegir a tiempo respuestas consistentes ante circunstancias adversas.

Probablemente, el momento que se apresta a vivir la actual administración es el que requiere de mayor concentración, para contar con una estrategia consistente única y una gestión coordinada profesionalmente. Los tiempos que nos tocarán vivir no darán espacio para el aprendizaje. Por ello, no es el momento de alentar una colegiación de la conducción económica. La experiencia argentina reciente muestra que la fragmentación de la conducción en tiempos turbulentos estimula la pérdida de credibilidad sobre la política económica. Lamentablemente, la historia del Río de la Plata enseña que cuando se pierde la confianza en la política económica, recuperarla cuesta mucho.

6 Comments
  • anibal durán
    junio 14, 2012

    El nivel de seriedad, profesionalismo y erudición de Gabriel lo pone de manifiesto en cada intervención en el ámbito y marco que sea. Luce como un hombre estudioso e intelectualmente honesto y esas cualidades están por encima de eventuales discrepancias que se puedan tener.
    Un referente y me solazo leyéndolo y escuchándolo.

  • Clemente
    junio 14, 2012

    Es un editorial relativamente camuflado sobre la “interna económica” del gobierno. No muy camuflado, a decir verdad, sobre todo por las últimas preguntas y respuestas. Está claro que la finalidad del autor era opinar sobre eso. Y Argentina la excusa. Porque lo que se dice sobre la “fragmentación” de la conducción económica en Argentina es directamente falso, más allá de que sean compartibles los juicios sobre la calidad de las políticas económicas argentinas. No hay discrepancias entre quienes conducen los diversos ministerios, entes y agencias reguladoras estatales en Argentina. Todos piensan lo mismo. Podrán ser desprolijos al comunicar y todo lo que se quiera. Pero no hay conflictos. El autor sigue la moda (un tanto patética) de opinar sobre Argentina para, por elevación, opinar sobre Uruguay. ¿Alguna vez asumiremos que somo (debemos ser) independientes (al menos intelectualmente)?

  • Fernando Grafe
    junio 15, 2012

    Oddone eligió Argentina como ejemplo de los problemas que ocasiona una dirigencia económica fragmentada. Pero podría haber elegido perfectamente España, que con el actual Gobierno de Rajoy rompió la unidad de mando de la economía, antes concentrado en el prestigioso Ministerio de Economía y Hacienda, para dividirse en dos áreas: Economía por un lado, y Hacienda por otro. A ello le añadimos las tensiones del Gobierno de Rajoy con el Banco de España, con estrategias sobre el manejo financiero y bancario divergentes. Toda está originando una cacofonía de mensajes en un momento especialmente delicado por la crisis de la eurozano y han obligado al presidente Rajoy a arbitrar entre los diversos bandos, para lo que no está técnicamente preparado, lo que sin duda genera un alto coste político. Hasta aquí la sorprendente similitud de lo que pasa en Argentina y en España. No vivo ni conozco la realidad uruguaya, pero haría bien en extraer lecciones de esto.

  • Clemente
    junio 15, 2012

    Sobre el tema de la fragmentación de la conducción económica, me pregunto si Oddone se dio cuenta o no que su postura anti-fragmentación colisiona con la ortodoxia en materia de independencia de los bancos centrales respecto al gobierno.

  • Omar
    junio 16, 2012

    Si Gabriel dice esto, con su mesura de siempre, es porque estamos complicados de verdad. Mas que centrarnos en atribuir intenciones o en encontrar supuestas contradicciones con la ortodoxia, es sin duda mas relevante focalizar el debate en los planteos de fondo. Estos son irrefutables, sobretodo en el contexto externo que se viene. No es momento de improvisar cambios institucionales.

  • Carlitos
    junio 25, 2012

    Creo que Gabriel pone sobre la mesa un tema fundamental. No podes juzgar si tu novia sirve mientras todavia dura el verano y estas jugando al volley playa y tomando birra todo el dia y la vida sonrie. Necesitas que venga el invierno y este resfriada hasta las patas, esta en un periodo de examenes (y periodo menstrual), la vieja esta con cancer y ella tiene que entregar un proyecto en el laburo en dos dias. Vos venis y le decis que su corte de pelo te parece funesto. Ahi es cuando se ve de que esta hecha!
    En materia economica tiempos de incertidumbre se torna clave actuar rapido con selectas medidas claras, contundentes y consistentes (en marcado contraste con Cavallo en el 2001 quien anunciaba locamente muchas medidas, que eran ademas de poca claridad y consistencia). La desconfianza que viene de afuera debe ser contrarrestada con dosis importantes de confianza inyectada por hacedores de politica que demuestran entender cuales son las prioridades y donde hay que concentrar la energia. Si los hacedores de politica generan desconfianza en el manejo de la capacidad de incertidumbre, la misma potencia la desconfianza en el entorno externo y la situacion se puede descontrolar con una velocidad pasmosa.
    Otro excelente ejemplo de los riesgos de fragmentacion es de hecho la mismisima Union Europea. La naturaleza tortuosa del proceso de toma de decisiones ha sido un elemento central para potenciar la incertidumbre que emana del sobrendeudamiento fiscal y bancario, sometiendo la misma a un riesgo de colapso total. Esta claro que Merkel manda de facto, pero el hecho que no hay una clara cabeza de jure implica que todos sienten la necesidad de hacer y ventilar planteos que tildan de esenciales para la supervivencia del euro, generando la impresion generalizada en el publico que todas las “buenas” ideas que los paises perifericos desesperadamente y legitimamente necesitan estan siendo bloqueadas por el fundamentalismo de Merkel mientras el bloque avanza hacia el abismo. En un marco institucional serio y maduro, todos los planteos se barajan y procesan internamente al gobierno de forma eficiente, y la eleccion del camino a seguir se alcanza rapidamente. Creo que el modelo “olla de grillos” de Europa y Uruguay le falta bastante todavia para llegar ahi.

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